Cuando yo aún estaba dudando sobre David Cameron, me sorprendió el descubrir que "el Moreno" sí le adoptaba ya como referencia, y lo achaqué a que alguna influencia debía tener sobre él el estar rodeado de tanto renombrado liberal y tanto avergonzado libertario.
Y yo el que así se declarara lo vi bien, al menos mejor que el enamoramiento de "el Palencia" con Hilary Clinton primero y con Barak Obama luego.
Y es que aunque lo de "El de los Pupitres" con Cameron nunca me lo he terminado de creer y siempre lo he considerado algo de cara a la galería, e incluso dudo de que "dado lo aficionado que es a admirar publicamente el tetamen y el muslamen de las señoras" no se confundiera entonces y aún ahora con la actriz de mismo nombre, lo de "El del Polígono de Leganés" con "la Clinton" es algo que aún me despierta por las noches y me provoca sudores fríos y pesadillas.
Y así, poco a poco, fui descubriendo a Mr. Cameron y llegué a la conclusión de que no era simplemente un pijo, o al menos entendí que era un pijo y algo más.
Y lo de separarse del Partido Popular Europeo y volverse a declarar un alegre y orgulloso "bandolero" fue genial.
Y entonces me encontré con Nick Clegg, y volví a acordarme de mi admirado Vince Cable, y no me lo podía creer, pero veinte años después de que se marchara Margaret Thatcher me estaba dando cuenta de que su vaticinio se estaba cumpliendo : "El gobierno laborista de James Callaghan había sido el último gobierno laborista en la historia del Reino Unido", ya que lo de la "Tercera Vía" de Tony Blair y Anthony Giddens no fue laborismo y lo de Gordon Brown no había sido gobierno.
Y, ahora, o más bien este pasado mes de agosto, he podido leer un poco sobre eso que los listos llaman "Big Society" y que ya le he dicho a "Barbalta" que se parece mucho a lo suyo, y he descubierto a Steve Hilton y he conseguido encajar por fin a Elinor Ostrom, que era algo que ya me estaba costando.

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